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lunes, 4 de julio de 2016

Fraudebook

El filósofo español Vicente Serrano Marín ha publicado recientemente el ensayo "Fraudebook", acerca de la conocida red social Facebook.

Además de lo que ya se conoce, que a través de Facebook nos espían y nos manipulan, Serrano ahonda en otros aspectos: la falsa libertad, la banalización de la vida, el vacío de las actuales relaciones interpersonales.

Facebook es un negocio redondo para los que dominan el mundo: además de vigilarnos y ganar dinero a nuestra costa, nos neutralizan como posibles cuestionadores del sistema, incentivando nuestro narcisismo y nuestro afán de figuración, haciéndonos perder tiempo en lo banal para descuidar lo que es verdaderamente importante.

Dos frases lapidarias del autor: "Considero esto como una falsedad cargada de narcisismo y exhibicionismo" y "Una idea de libertad que no es tal, por eso lo llamo Fraudebook, como un dispositivo de control más del capitalismo y su afán por la mercancía".

Atención a todos los compañeros y compañeras usuarios compulsivos de Facebook: más allá de los discursos que puedan decir, la red y el capitalismo los tiene cogidos del cuelo (y, al parecer, sin posibilidad de escape).


jueves, 12 de mayo de 2016

La homosexualidad y los medios

Las elecciones en nuestro país han traído a debate varios temas polémicos: aborto, unión civil, pena de muerte, entre otros. Y esto ha suscitado comentarios de toda índole: a favor o en contra, sensatos o estúpidos, informados o ignorantes. Consideramos que se está dando una notoriedad exagerada y frívola a un tema cuyo fondo tiene que ser abordado con seriedad y sin tanto alboroto, por las implicancias que tiene para el desarrollo de la especie humana. Como buen sexólogo, Marco Aurelio Denegri ha tratado el tema y en uno de sus programas se planteó algunas interrogantes que rompen con la aridez de lo común y que cuestionan, de alguna manera, el tratamiento de la homosexualidad en los medios de comunicación.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Medios de comunicación y manipulación - Parte 3

En un manual tan acreditado como Introducción al periodismo, de Fraser Bond, aparece un capítulo entero dedicado a la "Comprensión del gusto del público". Fraser Bond se plantea cómo satisfacer al "público intelectual, al público práctico y al grupo de los no intelectuales", a partir de considerar:
- Grupo intelectual: relativamente pequeño, con tendencia al cinismo;
- Grupo práctico: absorto en asuntos mundanos;
- Grupos no intelectuales: los más numerosos, leen las revistas más vulgares, les gustan las comedias por episodios y les divierten las películas mediocres.

Ya tipificados los públicos, surge la pregunta ¿Qué hay que darles? Las respuestas son contundentes:
- Al intelectual, información de un cierto nivel y un tratamiento enigmático de los hechos y de las ficciones para halagar su mecanismo deductivo;
- Al práctico, un tipo de información que le ayude a prosperar o que él considere que le ayuda en su promoción social;
- Al público mayoritario, hay que darle comunicados que compensen sus fatales frustraciones: condenados a ocupar el furgón de cola de la sociedad y de la historia han de encontrar lecturas que sirvan de desahogo a todas esas frustraciones.

Continuará...

viernes, 29 de agosto de 2014

Medios de comunicación y manipulación - parte II

Del definitivo estudio de Cutlip y Center, Effective public relations, se extrae un científico código de persuasión, que se expone a continuación:

1) Principio de identificación. La gente no hará caso de una idea, opinión o punto de vista, a menos que vea claramente que afecta sus temores o deseos personales, sus esperanzas o aspiraciones. Su mensaje debe expresarse en términos que interesen a su auditorio.

2) Principio de acción. La gente no acepta ideas separadas de la acción. A menos que se proporcione a la gente un medio de actuar, tenderá a no hacer caso a los llamamientos que reclaman su acción.

3) Principio de familiaridad y confianza. Todos nosotros aceptamos ideas solamente de aquellos en quienes confiamos. A menos que quien oiga tenga confianza en quien habla, no es fácil que le escuche o le crea.

4) Principio de claridad. Lo que vemos, leemos y escuchamos, lo que suscita nuestras impresiones, ha de ser claro y no estar sujeto a diversas interpretaciones. Para comunicar se han de emplear palabras, símbolos o frases hechas que pueda entender y comprender quien las recibe.

Tomado de:
Las noticias y la información.
Biblioteca Salvat de Grandes temas.
Medios de comunicación y manipulación - primera parte

En la actualidad, cualquier persona medianamente enterada sabe (o está casi segura de ello) que la mayoría de medios de comunicación oculta o bien distorsiona la realidad.

En esta fase del capitalismo en la que nos encontramos, los medios de comunicación cumplen varias funciones: mantienen idiotizada a la población, a la vez que saquean los bolsillos de los ciudadanos vendiéndoles una basura mediática que consumen con avidez. Es decir, negocio redondo: "te envilezco, tú me pagas por ello y hasta me das las gracias".

Y quienes todavía dudan de que el imperialismo (léase EE.UU, Europa y todos sus cómplices) usa conscientemente a los medios de comunicación para tan sucia tarea, pueden leer lo que recomiendan antiguos manuales y magazines norteamericanos.


Edward I. Bernays llamó a las relaciones públicas "ingeniería del consentimiento" y las escuelas norteamericanas aplicadas a la formación de publicistas de este cuño basan sus enseñanzas en tres preceptos generales sintomáticos de la relación básica entre comunicación y persuasión:

1° Estudiar, analizar y evaluar la opinión pública.
2° Aconsejar al cliente sobre las mejores maneras de aprovechar la corriente de opinión que con certeza existe.
3° Desplegar sus aptitudes valiéndose de los medios de comunicación para educar a las personas e influir sobre las que forman el "público" especial que ha estudiado y analizado.

De un análisis no excesivamente minucioso de estas normas se desprende que el comunicado se considera como una mercancía: droga de persuasión.

Tomado de:
Biblioteca Salvat de Grandes temas. "Las noticias y la información", 1975.

viernes, 21 de marzo de 2014

La consigna es no pensar

Desde hace buen tiempo, Marco Aurelio Denegri viene denunciando el proceso degenerativo que afronta la especie humana en sus capacidades racionales y cognitivas. Afirma que este declive sería resultado de un plan sistemático desarrollado por los que dominan el mundo para tener sometida a la humanidad.

Denegri no es comunista ni marxista, es un liberal en el antiguo (y correcto) uso del término. Por lo tanto, una persona que no puede sino escandalizarse y asquearse ante el descarado atropello que realiza la burguesía contra el desarrollo y la libertad humanas en nombre del "progreso" y la "civilización". Y para continuar con sus abusos y perpetuarse en el poder, la burguesía ha impuesto una consigna: "No pensar". Vistas bien las cosas, hay millones de humanos, especialmente jóvenes, que siguen a pie juntillas esta consigna. ¿Permitiremos que nos conviertan en uno más de ellos?



Orwell se inspiró en los reportes de la BBC de Londres para su obra "1984". 

"La estupidez es opresiva y es un arma que tiene el sistema para tener sometidos siempre a todos los miembros del establishment". 

"Se ha dicho, y con razón, que la inteligencia viene disminuyendo en el mundo desde principios de la década de 1940". 

"Cuanto menor inteligencia haya en un país, habrá tanto mayor estupidez".

martes, 10 de diciembre de 2013

IMPUDICIAS

César Hildebrandt tituló "Impudicias" su columna semanal, aparecida en "Hildebrandt en sus trece" N° 171 (27/09 al 03/10/2013). En ella comentaba el reportaje gráfico realizado por el fotógrafo norteamericano Angelo Merendino de los cuatro años de lucha de su esposa contra el cáncer de mama, el cual finalmente la venció.

Pero, ¿cómo este acto puede ser considerado impúdico? podríamos preguntarnos. Y agregar: ¿no cabe mayor prueba de amor que haber acompañado a su mujer durante todo el proceso de la enfermedad y haberlo registrado para el futuro? Para concluir: ¿Puede llamarse impudicia al homenaje público que él ha decidido hacerle después de muerta?

Pues bien, Hildebrandt se encarga de demostrarnos que estamos tan acostumbrados a la pose, a lo falso y al exhibicionismo, que ni cuenta nos damos cuando ocurre. Es más, hasta nos ofendemos cuando la verdad se muestra sin maquillaje ni falsedades. Pero, ¿qué significa "impudicia"? Significa "deshonestidad, falta de recato y pudor".

Después de leer el siguiente artículo, no dudaremos en convenir con Hildebrandt que ese "homenaje" fotográfico a la esposa con cáncer es una completa impudicia.

La joven pareja posando (cómo no: pal feis)

El clan global. Eso somos. Ya nada es privado. Todo se exhibe. Es un torneo planetario de mutuas impudicias. Los Ningunos reclaman su lugar. Los Nadie son ahora célebres. Es el reino de la democracia mediática: basta estar en Internet para ser en la vida. La fama consiste en respirar. Es la meritocracia de los signos vitales. Ya no hay necesidad de escribir un libro o de inventar algo o descubrir una molécula salvadora para "figurar": basta haber nacido. La estadística se está cobrando una irónica revancha. Es la rebelión de las masas orteguiana en versión virtual. Lo que no saben estos tumultos es que a los dueños del mundo les interesa mucho que las cosas sean así. Este espejismo de "ciudadanía en acción" distrae a la gente de los grandes asuntos: las corporaciones, el imperialismo, las mentiras de la gran prensa, la dictadura del dinero, la masacre de las ideas regeneradoras.

En este reino de la banalidad consentida, el asunto es lucir. Y hasta la muerte sirve para ese propósito. Eso es lo que ha hecho el fotógrafo estadounidense Ángelo Merendino con su mujer Jennifer, a quien fotografió durante los cuatro años que duró su muerte lenta. Desde que le diagnosticaron el cáncer de mama en grado tres, hasta que exhaló el último suspiro.

Dice Merendino que estas fotografías demuestran "nuestro amor". Se equivoca. Demuestran su amor por el exhibicionismo.

No hay tema que esté libre de la acuciosidad notarial de un celular, de una cámara digital, de un testigo de lo insignificante. Los voyeristas de sí mismos exhiben el hámster que aman, el plato de comida que se están sirviendo, la bicicleta que se compraron, el calzón que desprendieron, la multa que les tocó pagar, la beca que obtuvieron, la casa de sus sueños, el helado chorreante que engulleron, la grifería de su baño.

Si un alienígena inteligente hubiese observado nuestra evolución habría notado que somos cada día más estúpidos. Y más arrogantes.

El show no se detiene ni un segundo

Tenemos los mejores sistemas de comunicación y lo que transmitimos es, por lo general, basura: chismes, rajes, fruslerías, comentarios tan "ciudadanos" como bobos. Nunca hemos sido tan ínfimos y tan vanidosos. Es cierto que las redes sociales también han servido para traerse abajo regímenes impopulares. Pero pregúntenles a los egipcios, o a los tunecinos, o a los libios, en qué han terminado esos estallidos sin ideas y sin principios. No vaya a ser que detrás de algunas de esas guerrillas cibernéticas estén los que Assange y Snowden han denunciado con millares de documentos probatorios (de hecho, están detrás de los fanáticos "rebeldes" sirios).

El fotógrafo que registra el deterioro y la agonía de su mujer y los convierte en hecho público, ¿qué pretende? ¿Luchar contra el cáncer? ¿Prevenir? Por supuesto que no. Lo que pretende es entrar en el mercado de las redes sociales y ser parte de la industria de la lástima. Lo que pretende es subir sus bonos a costa de mostrar lo que debió atestiguar a solas, como un amante delicado, y no como un espía o un cazador de imágenes de impacto. El dolor a solas es casi un deber noble, un mandato de las buenas costumbres.

Mostrar el sufrimiento de un ser querido, reportar el acabamiento de una esposa, sólo puede festejarse en el mundo atroz de las televisiones y las redes sociales. Allí, todo vale, no hay fronteras ni frenos ni remordimientos. Un programa de Frecuencia Latina lleva a una pobre chica a confesar, por dinero, que le fue infiel a su novio, presente en el estudio, y luego aparece asesinada por el engañado. Ni el productor ni el conductor reciben citación alguna de ese poder judicial al servicio de García. El premio de la gran plebe es más sintonía. Más dinero. Más auspiciadores.

Y es que en un mundo brutalizado a propósito la muerte es también un negocio. Un gran negocio. Aunque el fotógrafo Ángelo Merendino diga que actúa por amor.

 
La clásica foto "¡Qué gran amor!"


viernes, 11 de octubre de 2013

¿Qué está pasando con Facebook?

Ya desde hace algún tiempo han empezado a circular las noticias acerca de los efectos de Facebook en los usuarios. Si bien al inicio las investigaciones no eran concluyentes y hasta resaltaban los "beneficios" de Facebook en la sociabilidad humana, los estudios más recientes son contundentes: Facebook genera más maleficios que beneficios.

Por un lado, genera una  "espiral de envidia" entre los usuarios, especialmente en el público femenino, que está a la caza de "likes" y compite por los halagos a su belleza física, para lo cual recurren a filtros fotográficos, photoshop o al viejo truco de decir "no salgo bien" para que todos los "amigos"  (llevados por la compasión y la hipocresía) digan lo contrario, y así la señorita (o señora) calme su ego vanidoso.

En segundo lugar, y estrechamente relacionado con lo anterior, está el hecho de que existiría una relación inversa entre el número de horas en Facebook y el nivel de felicidad, es decir, a más horas en Facebook, menor el nivel de felicidad. Esto se explicaría porque las personas tienen un vacío interno y una enorme insatisfacción con sus vidas reales, los cuales intentan neutralizar sumergiéndose en una realidad virtual como Facebook, donde pueden camuflarse, compararse con otros que están peor o, simplemente, "pasar el rato y olvidarlo todo" a través de una conversación intrascendente y frívola (usualmente coqueteos) por chat.

Y en último lugar estaría la comprobación de que Facebook no estimula la sociabilidad. Por el contrario, la disminuye. Las personas están "conectadas" pero en el fondo no les interesaría interactuar de manera profunda (para lo cual se requiere empatía y contenido espiritual), sino que desean un contacto superficial, exhibicionista, sin mayores compromisos que no sean un pulgar arriba o un coqueteo virtual que suban la autoestima al menos por unos minutos. Es decir, se pierde la esencia de la sociabilidad humana: la interacción cara a cara ("de frente y sin máscaras"), con empatía y contenido espiritual que compartir.

Ahora bien, estas investigaciones se basan en los Facebooks de individuos, que son la mayoría. Pero, ¿qué ocurre con los Facebooks de comunidades y colectivos, con los de aquellos que promueven causas políticas o sociales, con aquellos que difunden ciencia o noticias? Todavía no se cuenta con datos empíricos al respecto; pero lo que sí ya queda comprobado (por la lógica y los datos) es que Facebook hace de los individuos los seres más estúpidos que se pueda imaginar, y todo solamente acicateando la vanidad humana y el afán de reconocimiento. Como enseña un aforismo griego: "Los dioses ciegan a quienes quieren perder".

martes, 2 de julio de 2013

La videocracia

La videocracia


Marco Aurelio Denegri desenmascara lo que está detrás del reino de la imagen (TV, internet): la manipulación mental y la reducción del ser humano a un nivel animal, donde la reflexión, la dilucidación, la investigación y el estudio desaparezcan, para dejarnos a merced de los explotadores y los mercachifles, que viven y lucran a costa de nuestras carencias e ignorancias.






"Estamos en plena videocracia, en pleno gobierno de la imagen, de la imago. Y este gobierno no corre a las parejas con el gobierno de la inteligencia de la reflexión, de la abstracción".


"¿Por qué prevalece más la imagen? La primera explicación es obvia: porque la imagen es mucho más apta que la palabra para comunicar acciones o desbordamientos pasionales, sobre todo, si el movimiento es de ataque".


"Lo que impacta en la TV es lo aniquilador y lo despedazante, el exterminio, la barbarie. Y todo esto para complacencia de los cerebros más arcaicos, que son el cerebro reptiliano y el cerebro emocional. Pero un cerebro neocortical que esté en buenas condiciones no puede complacerse con estas salvajadas".


"La TV no favorece la investigación ni el estudio ni la dilucidación, lo que favorece es el sacudimiento y el estremecimiento. No estimula el cerebro izquierdo, que es el cerebro característicamente humano, el cerebro del análisis, del raciocinio, del discurso".


"La imagen tiende a reducir cada vez más la información. Todo se limita a unas cuantas imágenes de impacto. No hay texto, no hay un discurrir lógico. Se va solo con el ánimo de impactar".


"La TV nunca puede favorecer la democracia, por que una democracia que solo sea una demostración del demopoder no es democracia".


"La democracia sin demosaber no tiene ningún sentido. Y la TV no favorece el demosaber".


"Karl Popper, el gran pensador ha dicho que un gobierno para ser verdaderamente democrático tiene que intervenir la TV".


lunes, 13 de mayo de 2013

Alerta: la era digital es un peligro para la humanidad


El 26 de julio de 2011, Marco Aurelio Denegri entrevistó a la comunicadora social Fátima Saldonid para discutir sobre las consecuencias nefastas que tiene el uso de la tecnología digital en la humanidad y, especialmente, en la juventud actual.





"La multiplicación de estímulos es característica de la postmodernidad y se ha incrementado notoriamente en la llamada Era digital".


"Pero esta multiplicación de estímulos va juntamente con el fenómeno de la extraversión, de volcarse fuera de sí; pero desfavorece la introversión, volver a sí. Entonces, desfavorece una serie de cosas: el ensimismamiento, la abstracción, la reflexión, la meditación, la introspección. Y todo eso es característico del ser humano".


"Los jóvenes de hoy necesitan estar en constante excitación, y de muchas cosas a la vez, sino se aburren. Esto es el miedo, el pánico a lo que no hay, es el miedo al vacío".


"La abeja diligente no se detiene a libar de la flor caída. Esa flor caída es el indigente espiritual, que no tiene contenido, que no tiene valores. La relación con un indigente espiritual es empobrecedora".


"Hoy, ls tres prótesis principales del ser humano son: las armas, la computadora y el teléfono celular".


"Estas tres prótesis originan prontamente adicción y servidumbre".

viernes, 29 de marzo de 2013

La cacosmia y el enmierdamiento televisivo

Marco Aurelio Denegri realiza una reflexión descarnada sobre los efectos de la TV en nuestra personalidad y en nuestro pensamiento. Después de escucharlo y meditar no quedan en pie argumentos ni pretextos para continuar defendiendo la TV basura y nuestra adicción a ella. 





El hombre es el animal que defiende esforzadamente la basura. Es el que consume y difunde con más ahínco la basura.


La basura lo atrae irresistiblemente y se complace en ella con delectación y hasta con frenesí. Esto lo demuestran cumplidamente abundantes programas televisivos.


La basura es adictiva y la basura que se produce y esparce diariamente en la TV es peligrosísima, ya que origina una adicción violenta y tenaz. Los televidentes se acostumbran a la cochinada químicamente pura y a la vulgaridad más atroz.


La teleaudiencia se ha acostumbrado a la pestilencia.


El público televidente solamente puede complacerse y gustar de la basura televisiva y cuando se le pone algo que ya no sea basura, entonces sencillamente apaga el televisor o cambia de canal.


La gente termina acostumbrándose a lo bajo, a lo degradado, a lo excrementicio, a lo pestilente, a la basura. Termina gustando de eso, y es su principal sustento, su principal alimento. Ya no puede vivir sin eso.

lunes, 11 de febrero de 2013

Los memes del NO
Primer acorde

La temática musical tiene una fuerte presencia en los memes del NO. Y cómo no va a ser, si nuestro país se ha caracterizado por sus importantes aportes en música popular (tanto a nivel individual como colectivo), que tantos reconocimientos nos han merecido a nivel mundial. Y hay para todos los gustos...














Deshojando una margarita 

El maestro César Lévano nos brinda un análisis histórico de lo que está en juego en la campaña por la revocatoria. Publicado el día de hoy en su editorial del diario La Primera (Lima-Perú).




Sí, no, sí, no. A un mes del voto sobre la revocación de Susana Villarán, alcaldesa de Lima, sospecho, por lo que olfateo en la ciudad, que el NO va a ganar. Es, además, lo deseable. Truncar ahora la administración municipal abriría una etapa de incertidumbre en las obras que la urbe y sus pobladores requieren. 

El APRA y Solidaridad Nacional, partidos venidos a menos, constituyen la alianza que busca la revocación. No es una liga con un ideal y un programa. Es el frente de los corruptos, de los que ya demostraron que para ellos no existen cajas fuertes. 

Los defensores de la alcaldesa son diversos y variopintos. Abarcan desde el derechista Partido Popular Cristiano y el centrista Acción Popular hasta la izquierda organizada, que ha demostrado que sabe movilizar multitudes y ganar votos. 

No me sorprende esa amalgama política. Después de todo, una ciudad, y más todavía una ciudad como Lima, necesita fuertes dosis de conservadurismo y una inspiración social que busque mejorar el hábitat de los más pobres. Susana Villarán ha demostrado que respeta y defiende el patrimonio físico de la Lima tradicional así como presta atención a las demandas y urgencias de los de abajo –que en el caso limeño suelen ser los de arriba, los de los cerros. 

Se sitúa la señora Villarán en la tradición de alcaldes que supieron escuchar las palpitaciones cambiantes de la capital: Guillermo Billinghurst, a quien el pueblo bautizó como “Pan Grande”; Eduardo Dibós; Luis Bedoya Reyes; Alfonso Barrantes, el primer alcalde socialista de una capital latinoamericana, y Alberto Andrade, que despejó las aceras y calzadas de la Lima cuadrada. 

No podemos olvidar que Billinghurst borró el nido de ratas y erradicó los fumaderos de opio que se habían instalado en los bordes del mercado central. Su impulso reformista hizo que una ola popular espontánea lo llevara a la Presidencia de la República. La oligarquía lo derrocó. Millonario que había labrado su fortuna en las desoladas salitreras de Tarapacá, Billinghurst fue ajeno a la argolla plutocrática de Lima. Se trataba de un capitalista amigo de Valdelomar que amaba dialogar con los obreros y bailar marinera, cuando no estaba leyendo o traduciendo a Shakespeare. 

Contra esa tradición multiforme, democrática y pluriclasista se yergue ahora el APRA de Alan García, el guerrero solitario de la reacción extrema y la ambición electorera, que en la alcaldesa ve, si ella triunfa en las urnas, una competidora de peso. Después de todo, Billinghurst pasó de alcalde de Lima a Presidente del Perú. 

El NO que respalda a Susana Villarán es un sí por los cambios y las conservaciones necesarios, por el tránsito ordenado y la cultura de los ciudadanos.

domingo, 10 de febrero de 2013

¡NO A LA CORRUPCION! 

Los memes del No














lunes, 14 de enero de 2013

El rol de los noticieros (o telediarios)

El telediario, como género, nació en Estados Unidos, al igual que la televisión, fue en junio de 1941 que se produjeron las primeras emisiones regulares de televisión desde el Empire State Building en Manhattan; el primer telediario se emitió en 1943 en Schenectady y, a partir de 1947, aparecen programas cotidianos de información en la programación habitual. Pero, ¿qué función cumplen los noticieros o telediarios en la sociedad? Leamos las agudas reflexiones de Ignacio Ramonet.


El telediario tiene que superar dos limitaciones principales: no puede rebasar los treinta minutos de duración ya que el esfuerzo de atención de los telespectadores es limitado, y tiene que forzar al telespectador a verlo completo, con todas sus rúbricas, por diferentes que sean (economía, deportes, cultura y política), mientras que un lector de periódicos siempre tiene la posibilidad de saltarse lo que no le interesa.  Estas limitaciones imponen al teleperiodista la necesidad de ser breve pero interesante; tiene que hacerse comprender y ser capaz de captar el interés, ser sencillo y espectacular, didáctico y atractivo; tiene que elaborar su texto teniendo en cuenta el mínimo denominador de telespectadores. Es, como puede suponerse, un auténtico reto, ya que treinta minutos de telediarios equivalen, en texto escrito, a una página del periódico Le Monde; de ahí la necesidad de abordar tan sólo un número muy reducido de acontecimientos y de tratarlos únicamente de forma muy superficial.

Insensiblemente, las leyes del espectáculo mandan sobre las exigencias y el regidor de la información; los soft news (sucesos, deportes, alegres notas finales, anécdotas...) a menudo son más importantes que los hard news (temas políticos o sociales de verdadera gravedad), y la fragmentación sutil de la actualidad en un mosaico de hechos desprendidos de sus contextos tiene como principal objetivo distraer, divertir sobre lo accesorio y evitar hacer reflexionar sobre lo esencial.



El recurso a "especialistas", a reportajes y a entrevistas pretende dar un sello de autenticidad a lo que no es nada más que una serie de aseveraciones apresuradas y, a menudo, de un simplismo consternante.

Las imágenes son a menudo un problema, porque el aspecto visible de los acontecimientos no explica su esencia o su complejidad; los hechos realmente serios parecen difícilmente representables en imágenes (¿cómo ilustrar la inflación si no es mediante los eternos planos de las etiquetas de los precios de los supermercados?). Inevitablemente, el telediario da prioridad a las imágenes espectaculares (desórdenes en las calles, catástrofes, guerras) y, debido a esta selección realizada en nombre de la calidad visual, se ve condenada a favorecer la anécdota y lo superfluo, a especular con lo emocional insistiendo en la dramatización.



Concebido, en definitiva, como un entretenimiento, el telediario dedica una atención desproporcionada a las pequeñas noticias que giran en torno a la forma de vida de los individuos y que ofrecen una visión del mundo más apacible, menos sombría. Su objetivo es procurar emociones: angustia, dolor, euforia, horror, sorpresa, ésa es la materia de los telediarios. El ritmo de esta mise en spectacle del mundo no deja nada al azar, es el resultado de una exacta dosificación de tensiones, de dramas, de esperanzas y de alivios; esta dosificación toma como modelo los criterios dramáticos de los films de serie B norteamericanos elaborados en Hollywood según los cuales la regla de oro, para mantener un suspenso a un público muy amplio, consiste en introducir un impacto cada diez minutos seguido de una secuencia más tranquila. Y, como en aquellos films para el gran público, se procura no terminar con una nota trágica o excesivamente grave (la audiencia se quedaría abatida), las leyes del happy end exigen finalizar con una nota optimista, una anécdota divertida. Ya que la función del telediario tiene algo de psicoterapia social, debe, por encima de todo, infundir esperanza, tranquilizar sobre las capacidades de los gobernantes nacionales, inspirar confianza, suscitar un consenso, contribuir a la paz social.

La lógica del show business, de la dramatización y de la transformación del telediario en verdadero espectáculo, ha estimulado la aparición de vedettes; algunos periodistas de televisión se han convertido en auténticos stars. En nombre de esta lógica, a fin de que el espectáculo gane en coherencia, los telediarios norteamericanos, desde el principio de los años sesenta, están organizados en torno a un presentador único. Esta especie de arúspice garantiza la unidad de tono y humaniza el discurso periodístico; gracias a él, las informaciones dejan de parecer dispersas y ganan en dimensión humana; adquieren, en el propio sentido de la palabra, un rostro. En Estados Unidos, los grandes miembros del star media system, como Walter Cronkite en la CBS o Barbara Walters en la NBC, son ya instituciones, y ellos mismos se consideran como marcas de fábrica de la televisión; su popularidad es inmensa.


Los telediarios son pues en primer lugar una fuente de beneficios para las cadenas; luego viene la preocupación de informar.



La credibilidad de las informaciones televisadas es más elevada en la medida en que el nivel económico de los telespectadores es más bajo. Las capas sociales más modestas apenas consumen otros medios y no pueden corregir, llegando el caso, la versión de los hechos propuesta por la televisión. El telediario constituye la información del pobre; en eso estriba su importancia política.

La solución a este estado de hecho no es fácil; y una apropiación democrática de los telediarios no modificaría fundamentalmente su naturaleza. Ya que es su forma de desglose y de interpretación del mundo, más que el contenido (transformable) de las informaciones, lo que hace que el telediario masifique. No deja que nadie se forme opinión, para que todos reproduzcan la opinión pública.




Tomado de:
Ignacio Ramonet (1983).  La golosina visual. Barcelona: Gustavo Gili


martes, 8 de enero de 2013

La fotografía como reportaje

Desde su aparición, la fotografía ha permitido registrar hechos, momentos y personas, haciéndolos perdurar a través del tiempo. Su perfeccionamiento mecánico y técnico llegó a niveles tan altos que pronto empezó a considerársele un arte; y no solo eso, sino también un instrumento para la denuncia social. Sin embargo, ese sentido social de la fotografía se ha ido perdiendo y, ante la muestra cada vez más descarnada y truculenta de las desgracias humanas, la sensibilidad de la gente ha disminuido ostensiblemente.

En el artículo que reproducimos a continuación, Irving Teitelbaum (reconocido productor de cine y TV, de nacionalidad británica), ya en 1971, problematizaba la creciente desensibilización del público frente a la imagen y también constataba que, salvo excepciones, el reportero gráfico había convertido en un capturador mecánico de imágenes, sin alma y sin humanidad. Y eso, en una época en que no existía la fotografía digital y su disponibilidad prácticamente infinita para capturar escenas.

En 1971, Teitelbaum nos brinda una respuesta al problema: "... lo que se necesita no es un registro de hechos, sino obras de arte en el registro fotográfico de los hechos. Lo que se necesita es el trabajo de fotografías que sean artistas. Hombres que puedan retratar más allá del hecho en sí".

Ahora que tenemos la tecnología a nuestra disposición, dotémosla de humanidad, de arte y retomemos el camino dejado por grandes artistas de la imagen como Cappa y Bischoff.  Además, recordemos que en pleno siglo XXI no podemos permanecer asépticos, indiferentes o supuestamente imparciales ante lo que ocurre en el mundo. En la fotografía, como en cualquier otra actividad humana, también evidenciamos nuestra posición de clase: contra los explotadores o con ellos, con los explotados o contra ellos.
Trabajadores en movilización, Av. Alfonso Ugarte (Lima-Perú)

En muchos países, el reportero gráfico está en todas partes. Apenas hay un acontecimiento público importante que él no reporte, y casi ninguno privado acerca de personas por las que existe interés en el público. En los espectáculos públicos el reportero gráfico se sitúa en una posición privilegiada, encontrándose entre el propio evento y el público presente que lo observa. Él es el representante de un público más vasto que no se encuentra allí, pero al que la imagen del evento se le presentará posteriormente, para darle una ilusión de participación.

En Inglaterra, cuando hay una demostración contra la guerra en Vietnam, y los manifestantes se dirigen hacia la Embajada Norteamericana de Londres, se sitúa un cordón policíaco  alrededor del edificio para impedir el acceso a los manifestantes -pero los reportero gráficos son admitidos dentro de ese cordón para tomar fotografías de los choques. Nada se les oculta y ellos toman sus fotos. Estas pueden aparecer al día siguiente, pero para el lector -porque a veces sucede- podrían ser fotografías de un choque en casi cualquier parte y acerca de casi cualquier cosa.

El opio del pueblo

Es por esto que la función de un reportero gráfico es más la de un mecánico que la de un artista. Él es un medio esencial de comunicación, y conserva para siempre la imagen de lo acontecido, pero él es más bien un reportero que un comentarista. Tiene que tomar su foto y llevarla a su oficina dentro del tiempo señalado. Puede fotografiar cualquier cosa en el día, desde una boda hasta un crimen. Nada es profesionalmente de mayor interés para él que la sensación, la magnitud del acontecimiento.
 
Manipula una máquina registradora, y su interés primario tiene que ser el de asegurar que ese registro se efectúe, que capte la imagen. Permanece pasivo hasta que comienza a desarrollarse el acontecimiento que va a fotografiar. Él no participa; registra simplemente. (...) El reportero gráfico, ante la situación de que el camino de su país anote el gol de la victoria en un partido de balompié, se limita a fotografiarlo y no a vitorearlo.  Si se encuentra en Vietnam con un sacerdote budista incinerándose, lo fotografía y no trata de apagar el fuego que lo consume. Si se encuentra con un soldado que patea a un adenita o a un vietnamita, fotografía el hecho y no trata de evitarlo.

Losa deportiva y parque adyacente

Su posición es pasiva. Dirá, probablemente, que si hay que dar una opinión, le corresponde darla al que mira la fotografía. Pero, cuando más, éste solamente puede dar una opinión posterior al hecho. Está distanciado del hecho por el tiempo. El gol ha sido anotado. El sacerdote murió. El adenita fue pateado. Por lo tanto, ni el lector ni el fotógrafo pueden participar. Pero esto no excluye sus propias responsabilidades. Ellos siguen teniendo la responsabilidad, como miembros de su sociedad, de involucrarse en lo que ven, de dejarse conmover, y de opinar cómo ha de ser la vida.
 
Al respecto, la asequibilidad de la información debía ser una ayuda y no un impedimento. Un hombre debe estr capacitado para conocer más del sufrimiento -o la felicidad- de los demás, viendo su imagen. Pero la asequibilidad al conocimiento no parece funcionar de esta forma. Más bien parece servir para adaptar a los seres humanos a las condiciones circundantes, y no para luchar por cambiarlas, o para ser consternado o deleitado por ellas. El fotógrafo y el lector parecen devenir neutrales ante los acontecimientos, ser ante la vida como un cirujano debe ser ante las operaciones.

Amancecer en la ciudad

Después de la Segunda Guerra Mundial, fueron publicadas fotografías minuciosas de las condiciones en los campos de concentración nazis, y el mundo se horrorizó. Nunca se había visto algo semejante. Nada igual a esto debía suceder otra vez. Pero los hechos, una vez vistos, se hacen soportables. Desde entonces, se ha continuado la práctica del horror y la tortura. Se ha fotografiado. (...)

El lector se ha deshumanizado, se ha vuelto inmune. Ya no distingue entre la muerte causada por la edad o la enfermedad, y la muerte del hombre por el hombre. Es fácil pensar que en cualquier momento del día o de la noche las personas están muriendo y penando por causas naturales y que en ese contexto la muerte de veinte o treinta personas a causa de un bombardeo equivocado en un país lejano, no debe ser tomada muy seriamente. O que es permisible el torturar a un hombre con el fin de conseguir información para proteger las vidas de otros.

Av. La Colmena, setiembre 2011

Pero existe una diferencia entre lo que le sucede al hombre por causas naturales y lo que éste se hace a sí mismo. Y es la asequibilidad del conocimiento lo que a veces sirve para entorpecer la distinción. Porque la crueldad del hombre para con el hombre es tan frecuente, y tan adecuadamente divulgada, que parece convertirse en una realidad de la vida. Tan inevitable como los terremotos.

Aún así debe ser bueno darle a todo el pueblo la información más completa sobre todas las cosas en todos los tiempos. La censura de prensa por un gobierno, indica la falta de respeto a su pueblo, y una falta de honestidad al tratarlo. Pero el suministrar esta información puede, como se ha dicho, tener efectos deshumanizantes e inclusive puede ser utilizada para neutralizar la indignación. (...)

Paisaje urbano

La respuesta parece radicar en el arte. El arte como un antecedente de la acción política. Lo que se necesita no es un registro de hechos, sino obras de arte en el registro fotográfico de los hechos. Lo que se necesita es el trabajo de fotógrafos que sean artistas. Hombres que puedan retratar más allá del hecho en sí. Que puedan retratar las emociones detrás del hecho, el sufrimiento, el horror, la inutilidad de esto, o, por otra parte, la alegría y la esperanza.

Esta es una situación en la que el arte es necesario a la vida, en que sólo mediante el arte, expresando algo por sí mismo, puede el fotógrafo comprender verdaderamente la humanidad del espectador.

¡Juventud consciente, jamás será sirviente! Marcha de estudiantes universitarios - 2012

La secuencia en el documental cubano Hanoi, Martes 13 que muestra a una madre llorando sobre los ataúdes de sus dos pequeños hijos, dice más de la guerra en Vietnam que todas las noticias gráficas. Dice casi todo sobre esa guerra. Lo mismo puede ser hecho en vista fija, y se ha hecho algunas veces por hombres de la calidad de Robert Capa y Werner Bischoff, y algunos otros.


Es mucho pedir, es demasiado esperar, que los periódicos del mundo encuentren hombres de esa calidad, y utilicen su trabajo. Algunos periódicos, en determinados países, ni siquiera querrían hacerlo, pero dentro del contexto de la fotografía, puede ser sólo un trabajo de tal calidad, que pueda crear un importante sistema en desarrollar y mantener la preocupación humana no solamente por los hechos, sino por su significado en término humanos. Un sistema que pudiera reflejar la sensibilidad de todos los pueblos y el amor del hombre por el hombre.
La vida...

Tomado de:

Varios autores (1971). Literatura y arte nuevo en Cuba.  Barcelona: Estela.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Pan Negro (Pa negre)


Este fin de año nos tendrá sujetos a una serie de actos consumistas y absurdos si es que no somos capaces de poner distancia y empezar a construir una nueva conciencia de lo que ocurre en el mundo. La visualización de "Pan negro" será un buen comienzo.

 

"Pan negro (Pa negre)" fue escrita y dirigida por Agustí Villaronga. Se proyectó en 2010 en el Festival de San Sebastián. Representó a España en los Premios Oscar 2012. Obtuvo premios en el Festival Internacional de San Sebastián, en la XXV Edición de los Premios Goya 2011 y en la III Edición de los Premios Gaudí 2011.

La película está situada temporalmente a fines de la Guerra Civil Española. Los franquistas ("nacionales") han triunfado y se vive una atmósfera enrarecida, donde todo lo que suene a "pueblo" o "revolución" es brutalmente atacado, como anticipando la salvaje represión que vendría después. Las familias republicanas han perdido a casi todos los varones (muertos en combate, exiliados o encarcelados), y tanto las mujeres como los niños son los que tienen que enfrentar las humillaciones provinientes de sus mismos paisanos: en los mercados, en la escuela, en la iglesia, de parte de las autoridades vencedoras, etc.

Es así que la película nos muestra, a través de los ojos de un niño, la debacle de los vencidos. Conforme transcurre el film, los límites entre lo correcto y lo incorrecto van cayendo, y solo queda reflexionar sobre si vale la pena abandonar unos dignos ideales ante un enemigo despiadado y cobarde, que no dudará en utilizar a los vencidos para sus fines y se desembarazará de ellos una vez que ya no los necesite. En todo caso, son las generaciones futuras las que pasarán la factura por haberlas dejado huérfanas de ideales superiores y de dignidad.